La osteoartritis (OA) es una de las enfermedades musculoesqueléticas más frecuentes en el mundo, afectando principalmente las articulaciones de rodillas y caderas. Con el paso del tiempo, la OA genera dolor, rigidez y limitación funcional, impactando gravemente la calidad de vida de los pacientes. Aunque se ha asociado tradicionalmente con el “desgaste” del cartílago, hoy sabemos que detrás de su progresión hay complejos mecanismos de inflamación, envejecimiento celular y estrés oxidativo.
En este contexto, el extracto placentario humano ha despertado un gran interés por su capacidad regenerativa, antiinflamatoria y antioxidante, posicionándose como una alternativa prometedora en medicina regenerativa.
El extracto placentario humano (EPH) se obtiene a partir de placentas humanas postparto, sometidas a un proceso de hidrólisis celular. Este extracto concentra una rica combinación de aminoácidos esenciales, nucleótidos, factores de crecimiento, citoquinas y vitaminas del complejo B, todos con funciones clave en la regeneración tisular.
Estudios han demostrado que el EPH posee propiedades:
En la OA, el cartílago articular se degenera progresivamente, lo que genera fricción, inflamación y dolor. Esta destrucción no se debe solo al envejecimiento, sino a la acumulación de radicales libres, que provocan la senescencia de los condrocitos (células del cartílago). Estas células envejecidas entran en un estado llamado SIPS por sus siglas en inglés (Senescencia Prematura Inducida por Estrés), donde pierden su capacidad regenerativa y liberan sustancias inflamatorias que agravan la enfermedad.
La clave para frenar la OA es prevenir esta transición celular y restaurar un entorno favorable para la regeneración del cartílago.
El EPH puede beneficiar directamente las articulaciones afectadas por OA:
En un estudio en con OA inducida, se observó una menor degradación del cartílago y una mejora histológica tras la administración de EPH, lo que sugiere su papel terapéutico en la enfermedad.
Aunque los estudios en humanos son aún limitados, la evidencia preclínica del EPH como agente terapéutico es sólida y prometedora. Su capacidad para modular el ambiente celular, reducir la inflamación y estimular la regeneración convierte al extracto placentario en un potencial tratamiento complementario a las estrategias convencionales contra la osteoartritis.
Creemos en el poder de la medicina regenerativa respaldada por la ciencia. Por ello, nos mantenemos al tanto de avances como el uso del extracto placentario humano, que abre nuevas posibilidades para quienes padecen enfermedades articulares degenerativas.
Seguimos explorando alternativas naturales con base científica para apoyar la salud integral de los pacientes.
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El uso del extracto placentario (EPH) tiene profundas raíces en la medicina tradicional, especialmente en Asia, y hoy resurge con fuerza gracias a su validación científica. Se trata de un concentrado biológico obtenido de la placenta humana postparto, que contiene aminoácidos, factores de crecimiento, hormonas, antioxidantes y citoquinas con aplicaciones terapéuticas en múltiples áreas de la salud.
El EPH ha sido incorporado en fórmulas farmacéuticas y cosméticas como cremas tópicas, inyectable, implante o cápsulas.
En BioAlternativos, seguimos apostando por soluciones terapéuticas de origen biológico con respaldo científico. El extracto placentario es un claro ejemplo de cómo la naturaleza y la biotecnología pueden converger para promover la regeneración y el bienestar del paciente.
Más allá de su función como órgano de nutrición y oxigenación fetal, la placenta es un poderoso órgano endocrino. Produce una amplia gama de hormonas y neurotransmisores que regulan el desarrollo fetal, el parto, la función inmunitaria y el equilibrio neuroendocrino. Esta compleja actividad hormonal convierte a la placenta en un blanco relevante tanto para terapias como para la toxicología ambiental.
Los desequilibrios hormonales placentarios pueden generar consecuencias perinatales como preeclampsia, restricción del crecimiento intrauterino (RCIU), parto prematuro o neurodesarrollo alterado. Asimismo, los disruptores endocrinos (EDCs) son una preocupación creciente por su capacidad de interferir en los sistemas hormonales placentarios incluso a bajas dosis.
La placenta es mucho más que un órgano de soporte: es un regulador neuroendocrino fundamental. Su estudio abre puertas a nuevas estrategias terapéuticas.
En BioAlternativos reconocemos la importancia de los procesos fisiológicos naturales y su influencia en el bienestar integral. Los extractos placentarios son fruto de ese conocimiento profundo, aplicados hoy con fines terapéuticos seguros y eficaces.
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